Sentada en el tejado del mundo, la chica que decidió escapar.

sitting in the roof of the world.jpg

Si, después de estar sentado sobre el tejado del mundo, y luego de asimilar las sensaciones por estar allí, imagino que gracias a nuestra condición de animales terrestres, lo lógico debe ser querer bajar. A tierra firme. Donde nos sentimos seguros.

En esta frase hay metáfora y realidad, desde varios puntos de vista. Y uno de ellos parece ser retratado permanentemente por uno de mis músicos favoritos, la británica Dido, que de talento tiene mucho, además de la construcción de un sonido muy personal, minimalista, lleno de pequeños detalles, y algo muy importante, su música parece un refugio, construido especialmente para ella. En tiempos en que mucha música radial solo se arma para vender, defender esta visión de la música es cuando menos inspirador, muestra de una honestidad sonora muy poco frecuente.

Esta rubia compositora va y viene sacando discos, con una carrera muy especial, que fue de un disco superventas (uno de los más vendidos de la historia) a trabajos de excelente calidad, pero avanzando hacia un circulo de auditores cada vez más pequeño. En su último trabajo, “girl got away”, literalmente es una chica que buscó y encontró su vía de escape… sus canciones están llenas de mensajes contando este proceso, y al parecer no solo era música, si no un mensaje de despedida (ojalá temporal!!!) dando potentes razones, luego de un camino hacia arriba, que considerando nuestra naturaleza, puede marear y así no nos queda otra cosa que volver a tierra firme. No olvidar que de allí somos.

Les dejo una canción que va en línea con lo descrito anteriormente, “Sitting in the roof of the world” (sentada sobre el tejado del mundo). Va traducido el video, para que puedan conocer la historia. Cuando niño subía al techo de mi casa y me gustaba mucho mirar al horizonte… en las tardes de invierno, si miraba al sur veía el centro de la ciudad… al oeste la cordillera de los Andes… al norte los verdes cerros, cercanos como siempre. Y al este siempre me esperaba pacientemente ese sol en arrebol, rojizo, que ahora me hace entender varias cosas. De todos modos, sabía que pronto debía volver por esa escalera de madera, abajo estaba mi refugio. Mirando en perspectiva, he reflexionado acerca de la historia de Dido… y pienso que no somos tan distintos, independiente de donde vengamos, las personas sentimos muchas cosas, que pueden ser las mismas, solo los motivos son distintos.

Deseo que Dido, la chica que escapó, quiera volver al lugar donde tanto sabe, ese estudio de grabación donde encuentra la forma de contarnos sus historias. No siempre podemos escapar, a veces incluso necesitamos volver.

 

 

 

 

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