Nos están robando hasta la alegría

colocolo-1925

(El presente texto se contextualiza en el vergonzoso, pero previsible y gráfico incidente ocurrido en el partido final del campeonato nacional de Chile, entre Colo Colo (el equipo más popular por estos lados) vs Santiago Wanderers, que no pudo ser jugado pues barristas de ambos equipos no se les ocurrió nada mejor que iniciar una batalla campal dentro del campo de fútbol)

La frase es de Mario Vargas Llosa, pero encaja perfecto en lo que ocurre hoy en muchos ámbitos por estos lares: “En que momento se pudrió Chile?” (el se refería originalmente a su natal Perú)
Nos han robado todo, incluyendo la simple alegría de ver un partido de fútbol.
El experimento social que comenzó hace 4 décadas (golpe militar, sangrienta dictadura de 17 años, más dos décadas y media de gobiernos democráticos preocupados únicamente del crecimiento económico) ha echado raíces profundas que no será fácil desterrar. Lo peor es que esto nos lleva a una desconfianza y desconexión brutal entre las personas, así es mejor bajarse de este “bus” que simplemente no va hacia un futuro en el cual me sienta feliz de integrar y ser parte.
Hay múltiples e interesantes conclusiones respecto de lo que padece este sufrido Chile, y sinceramente, pienso que quienes tienen el poder (gobierno, políticos en su mayoría, iglesias, intocables militares, clase alta empresarial y otros cuantos) en esta historia están ante el siguiente dilema: no entienden nada de la problemática social o de forma simple, todo lo que pasa les sirve de algún modo para sus intereses.

Tengo mucha pena por lo que pasó hoy en este no realizado partido de fútbol, pero más pena siento por lo que nos está pasando en el país. Por mi parte dormiré con la contradicción de que mi querido Colo Colo ganó su estrella 31 de una cada vez más alicaída competencia y eso me pone contento, y al mismo tiempo sufriendo porque a este presente y futuro chilensis no le veo una salida (positiva) y como pasa la mayoría de las veces, en la mayoría de las partes, los que sufren y la pasan mal son (somos) siempre los mismos. Es posible que estos problemas tengan alcance en muchas partes de América, pero vivo aquí, y realmente duele ver en lo que están convirtiendo nuestra sociedad. Los mismos que gobiernan (centro izquierda y derecha, a no engañarse con ello) son quienes están corruptos hasta el duodeno, los que se saltan las leyes, los que se benefician de su condición de poder e influencias, los que acuerdan con los multimillonarios como debe ser nuestro país, y estos últimos son dueños de todo, TODO lo que importa y genera utilidades… hasta los clubes de fútbol. La violencia que se exhibe en los estadios de Chile es realizada por delincuentes pagados por los mismos dirigentes de los clubes, quienes a su vez son empresarios influyentes, dueños de medios de prensa, ministros de gobiernos, dirigentes, algo vomitivo a más no poder…  Quienes protagonizan semana a semana escándalos de corrupción, robos, tráfico de influencias, etc… incluso cosas que llegan a la FIFA, esa institución de relevancia mundial pagadora de favores multimillonarios. 

El sentido social del fútbol es algo perdido por esta parte del mundo, el mercado lo destruyó y la violencia social que se canaliza por esta vía, lo sepultó. Los clubes de fútbol no deben ser empresas, deben ser grupos de personas que deciden practicar un deporte, y apoyadas por otros grupos de personas que deciden ser sus hinchas, con sentimientos honestos como la pertenencia, los valores y el compañerismo. Si se pierde ese foco,que nadie sea tan cínico o ciego de hacerse el sorprendido. Estoy seguro, y la experiencia histórica en Chile me apoya, es probable que la muerte que acecha al sentido deportivo de nuestro fútbol venga de la mano de oscuros pero esperables intereses políticos y económicos. Habiendo tanto dinero e influencia en juego, es poco creíble que estas cosas ocurran por casualidad.

Siento pena, nos han robado la inocencia, pero no ocurrió hoy, viene hace muchos años, donde lo único bueno es que al parecer, hay personas que ya están despertando de este letargo que produce el crecimiento económico, pero que esconde algo muy importante, la violencia que sufre nuestra dignidad.

Ojalá no estemos podridos y se pueda salvar este momento.

PD: A recuperar el club que fundó David Arellano, ese Colo Colo que hemos disfrutado en gran parte de estos 90 años.El club que han hecho grande en América decenas de cracks y la “mitad más uno” osea, nosotros. Igual mañana la marraqueta estará crujiente y el té dulce (frase clásica que representa al hincha colocolino cada vez que el equipo gana) , pero ojalá venga acompañado de una urgente reflexión.

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